Sincretismo Digital o el complejo reto de hibridar para innovar

¿Es posible que nos hayamos pasado de vueltas con el apellido digital?, ¿Acaso hemos olvidado el valor del mestizaje en una era donde ya no existen fronteras entre off y  online (O2O – Offline to Online)?, ¿podemos descubrir territorios inexplorados o fuentes de diferenciación mediante la mezcla, la “híbridación” de territorios no conectados?

Este post es un ejercicio de mestizaje, de “hibridación”, de sincretismo y es una reflexión en voz alta sobre la necesidad de recuperar la humildad y llamar a la mesura a aquellas voces que pretenden diferenciarse buscando la polarización entre perfiles “digitales”  y “no digitales”. Igual el secreto estuvo en buscar la sostenibilidad mezclando lo mejor de ambos mundos. 

[Tiempo de lectura: “Mucho menos de lo que tardas en desplazarte al trabajo en una ciudad como Madrid”]

UNA HISTORIA REAL

7:30pm de un martes 8 de octubre en el Auditorio Nacional. He quedado con Jordi Gimeno, director técnico y artístico de la OSCyL (Orquesta Sinfónica de Castilla y León) y con su mujer, Irene Ferrer, violinista de la sección de primeros de la OSCyL. El propósito de la cita, puro disfrute, la Novena de Mahler interpretada por la orquesta sinfónica Philarmonia de Londres. Cerca de 100 virtuosos seleccionados entre los mejores instrumentistas del mundo para interpretar a la perfección una obra de arte escrita por Gustav Mahler en las postrimerías de su lecho de muerte. 

 

Es difícil entender qué atormentaba a ese ser humano para componer algo tan profundo y tan delirantemente bello. No hay que entender de música para disfrutar de tanta belleza. Y para muestra el que escribe, porque tuve que leer en Wikipedia en qué momento compuso Gustav Mahler su novena sinfonía. Al leer qué hechos en la vida del compositor checo le llevaron a componer algo tan profundamente triste y atormentado, descubrí que la genialidad siempre flirtea con la destrucción.  Imagina que se muere tu hija, te echan del trabajo, tu mujer tiene un idilio con otro y te diagnostican una enfermedad terminal. ¿Cómo puedes traducir todo eso a lo mejor que sabes hacer? Eso es la Sinfonía número 9 de Mahler. Y además para cerrar relato, compones una sinfonía que nunca ves interpretada porque la enfermedad gana la partida antes del estreno.

 

Si todo el catálogo de las emociones es la clave para expresar el talento artístico ¿por qué la interpretación musical solo se apalanca sobre la emoción de la frustración -horas y horas de ensayo hasta lograr el virtuosismo- para alcanzar la excelencia?. ¿Cómo es posible que el que fuera concertino de la Joven Orquesta Nacional de España decidiera no tocar el violín a sus treinta y cinco años por miedo a tocar mal?, ¿Acaso no es posible permitir el error como parte del proceso de aprendizaje en la interpretación musical?, ¿podemos llevar algo del mundo digital al territorio de la artes escénicas y generar algún aprendizaje?

 

Hace unos meses nos juntamos varios locos con vocación “pro bono” y creamos un proyecto llamado #Innovatorio. El propósito consiste en mezclar disciplinas aparentemente inconexas con el propósito de crear valor en territorios inéditos. Desde entonces nuestra la labor de investigación, nuestra capacidad de sorpresa y nuestra curiosidad han dado a luz a una serie de iniciativas que mezclan la Artes Escénicas con las transformación digital. Nada más lejos de mis planes en este 2019 y nada más cerca de mi curiosidad por conectar territorios aparentemente imposibles de “híbridar”.

 

“No es posible evolucionar la música clásica si la seguimos enseñando en lugares llamados <<conservatorios>>.” – Jordi Gimeno.

 

Dejadme que comparta algunas preguntas para dimensionar lo prolífico que puede llegar a ser cualquier ejercicio de mestizaje:

  • ¿Cómo es posible que 100 personas coordinadas produzcan tanta belleza y despierten las emociones de forma colaborativa para una audiencia selecta y reducida?, ¿No es posible hacer de la música clásica un producto de masas como lo ha logrado en España el talent Show de “Prodigios” o “2Cellos” llenando estadios interpretando al chelo el Thunderstruck de AC/DC?
  • ¿Cómo es posible que un instrumentista se haya educado en el perfeccionismo (ausencia absoluta de errores) y pretendamos desde la faceta humana que la interpretación de la música basada en no cometer errores siga en manos de humanos?, ¿acaso no es más vulnerable laboralmente el ser humano cuando pretende competir con una máquina por no cometer errores?
  • ¿Cómo es posible que una orquesta filarmónica como la Philarmonia funcione como una cooperativa entre todos los instrumentistas y que solo generen valor para subsistir con cada representación?, ¿hemos dejado en manos de la interpretación de humanos (repetición y ensayo hasta minimizar errores) la subsistencia de una orquesta sinfónica tan maravillosa?
  • ¿Cómo es posible que la edad media de los asistentes a un concierto de la novena de Mahler guarde tantos paralelismos con los sujetos que van a recoger a los nietos de un colegio un martes a las 5 de tarde y tan poco con los asistentes a una charla sobre inteligencia artificial? 
  • ¿Es posible algo tan bello como la novena de Mahler se haya convertido en un espacio a conservar para una minoría y que una mayoría no se permita asistir por miedo a ser juzgado, desinterés o simplemente desconocimiento? 
  • ¿Cómo es posible que la música clásica en este país a excepción de iniciativas privadas como Ibermúsica, sea un espacio subvencionado donde los instrumentistas brillantes acaben en orquestas y los menos buenos se dediquen a la enseñanza de futuros músicos?, ¿no es acaso la crónica de la destrucción de una disciplina artística? Algo cercano al dolor que se siente con la noticia de la extinción de una especie animal. 
  • ¿Acaso un producto tan bello como la música debe seguir enseñándose en lugares llamados conservatorios, y renunciar a la belleza de la innovación? 
  • ¿Podemos contagiar algún aprendizaje de la transformación digital -la clave de la optimización y el éxito de los negocios es la prueba y aprendizaje- a territorios que creen en el purismo como única vía de conservación? 
  • ¿Y si hacer mestizaje de la creatividad pictórica, la armonía de la música, la plasticidad del movimiento, el ingenio de la tecnología y la necesidad de reinventar los modelos de negocio fuera una combinación que creara valor? 
  • ¿Acaso no es posible que una violinista cree la sintonía de un vídeo juego para masas? [Lindsey Stirling]; ¿O acaso que un gigante tecnológico conecte inteligencia artificial con música?  [Project Magenta]
  • ¿Puede que nuestro desconocimiento sobre el funcionamiento de los modelos algorítmicos basados en redes neuronales no dejen otra deriva que recuperar las emociones como lo más intrínsecamente humano en nuestra naturaleza para seguir creando valor? 

 

LA DANZA ENTRE OPUESTOS 

Cuando un algoritmo elimine la necesidad de analizar el riesgo de un crédito o la propensión de un cliente a comprar una prenda de ropa, ¿no queda la experiencia entre humanos como el último vestigio para generar sostenibilidad en futuro laboral “automatizable”?

 

El auge de la ciencia, la tecnología, las matemáticas y la ingeniería (STEM) dejan a veces poco espacio para la lírica. Dice mi amigo David San Felipe que el día que nació Google murió la lírica (el auge de la keywords y la homogeneización del lenguaje en los motores de búsqueda). Y sin embargo, creo que cualquier ejercicio de deriva distópica en un entorno de predominio absoluto de la tecnología y el dato como palancas claves en la definición del futuro de los negocios, deja cada vez más abierto el recorrido de las disciplinas humanísticas para generar sostenibilidad en un entorno digital. 

 

Puede que sea difícil entender el porqué de recurrir a la música, a la danza o al canto para hacer evolucionar la transformación digital de las compañías y ¿acaso no es cierto que el sincretismo siempre ha sido la clave de evolucionar nuestra humanidad? Cuando más cerca hemos estado de futuros distópicos o inevitablemente unidos a la destrucción del ser humano, más valor hemos encontrado en recurrir al saber tradicional y milenario para recuperar la cordura.

Basta tomar como ejemplo la “biomemesis”, ¿acaso no es más fácil entender la coordinación de arquitecturas de vehículos autónomos si observamos la naturaleza y aprendemos de las bandadas de estorninos o del funcionamiento de un banco de peces? (Hierarchical Emergente Behaviors); ¿acaso no es posible redefinir modelos organizativos y generar resiliencia entre la proliferación de tribus agile y la inevitable convivencia con organigramas tradicionales extrayendo aprendizajes del funcionamiento de los pingüinos para protegerse de largos meses en el gélido invierno polar? (Group organization protects from the cold : Emperor Penguin – AskNature)

 

Estoy convencido de que nos queda mucho por aprender en una era donde casi cuatro generaciones están conviviendo en un mismo mercado laboral, lleno de disrupciones tecnológicas, y, donde un nuevo orden competitivo ha hecho emerger retos de sostenibilidad y de desesperanza destacados. Creo que recurrir a territorios aparentemente inconexos abre espacios prolíficos de diferenciación que nunca ofrecerán de forma aislada la tecnología y el dato. ¿Es posible que cuando todas las compañías avancen en grados de madurez digital, la diferenciación seguirá estando en la creatividad del ser humano para conectar los puntos y crear nuevos modelos de negocio?  No esperes a que la tecnología te haga descubrir tu próximo modelo de negocio, o los datos te descubran el próximo mejor producto. Son los humanos los que conectan estos facilitadores (data & technology) y crean la idea formidable. 

 

“Computers are useless. They can only give answers”  -Atribuida a Pablo Picasso. 

 

LA CURIOSIDAD COMO CONECTOR 

El humanismo y la tecnología nunca estuvieron más conectados. La necesidad de re-encontrarnos con nuestra naturaleza y la urgencia para generar sostenibilidad en un planeta con recursos cada vez más agotados, y con algoritmos optimizando la detección temprana del cancer, no dejan otro espacio que la búsqueda curiosa de territorios inéditos. 

 

A lo largo de mi vida he conectado estos territorios alejados de forma natural: transformación digital y filosofía del lenguaje; vídeo juegos y marketing digital; personas, datos y tecnología. ¿Por qué no sostenibilidad digital y artes escénicas?, ¿música clásica y disrupción?, ¿o acaso armonía y caos? Y el camino puede ir en ambos sentidos, ¿podemos aprender del funcionamiento de una orquesta sinfónica para generar entornos colaborativos en una empresa?, ¿podemos conectar tecnología y datos para encontrar una combinación de acordes que mejore el estado de ánimo de las personas? 

Este fin de semana tuve la oportunidad de presenciar a un barítono, 3 maravillosas bailarinas, un viola como director de un proyecto multidisciplinar y otra decena de músicos y estudiantes de España, Portugal y Andorra interpretar arias de Mozart frente a las Meninas de Diego Velázquez. Hay que felicitar al Museo del Prado que como parte de los actos del 200 aniversario de la pinacoteca, nos regalara esa sorpresa. Y también quiero felicitar a todos aquellos que transforman disciplinas clásicas, combinan la danza, tocan instrumentos y piezas clásicas de memoria y descalzo, y cautivan la mirada y el oído de aquellos que observaban un retrato ecuestre de Felipe IV y no esperaban otro estímulo sensorial. ¿Y si fuéramos capaces de fomentar la creatividad dentro de las empresas cultivando las emociones a través de la danza, el canto y la música?, ¿Es posible que seamos capaces de introducir en las compañías la figura de un Chief Arts Officer como responsable del impulso humanista en una era digital y tecnológica? 

 

Si abandonamos la obsesión por ser digitales (es posible que algunos profesionales empeoren su personal branding y que algunas escuelas de negocio perdieran su lucrativo posicionamiento) y también es posible que datos y tecnología, se fundieran como elementos facilitadores de la estrategia y las personas pudieran contribuir de forma sostenible a un futuro menos distópico. Nos hemos vuelto consumidores compulsivos de todos los productos que llevan el apellido digital: <<Omnívoros digitales>>.

Lo digital es algo que ha cambiado el mundo y quizás ahora está llamado a ser biodegradable. Y quizás deba bio-degradarse y servir de alimento a todos nosotros. Somos una especie que necesita seguir consumiendo y al mismo tiempo tenemos el reto de cuidar la sostenibilidad de un presente cada vez más manchado de tecnología y datos. Igual la clave está en el sincretismo.

 

Uno de los locos que me hizo la reflexión que dio origen a la idea del #Innovatorio -Jordi Gimeno- me invitó unos meses antes a dar una charla de disrupción y Transformación Digital a los jóvenes intérpretes del Proyecto Ibérico Orquestal. Reconozco que nunca tuve tan poco éxito compartiendo visión con jóvenes amantes de sus violines, chelos, fagots u oboes. Ellos no entienden que un algoritmo finalice la sinfonía inacabada de Schubert Y quizás las empresas tampoco entiendan el porqué de recuperar la obsesión por el humanismo en un entorno cada vez más inundado de automatización.

Hemos vivido un movimiento pendular con respecto a la deriva digital. Quizás ahora toca recuperar la sensatez y empezar a hibridar Artes y Ciencia como claves para generar un espacio cada vez más sostenible. 

 

“All religions, arts and sciences are branches of the same tree. All these aspirations are directed toward ennobling man’s life, lifting it from the sphere of mere physical existence and leading the individual towards freedom.” –Albert Einstein

 

Dedicado a esos locos que hemos invertido pro bono nuestro tiempo en el #Innovatorio. Berta Rodríguez Villarejo | Jordi Gimeno | Francisco Ruiz del Toro | Juan Morales | Alejandro Garrido.  El proyecto seguirá creciendo en 2020 y buscamos algún mecenas para que nos ayude a seguir con la evolución. ¿Un Medici digital?

Segunda dedicatoria: A un candidato anónimo (hasta que él me permita desbloquear el anonimato) a mi programa de Dirección en Transformación Digital que me preguntó si elegir mi programa o el de una “escuela digital”. 

 

Fuentes: 

  1. Wikipedia “Sinfonía n.º 9 (Mahler)” https://es.wikipedia.org/wiki/Sinfon%C3%ADa_n.%C2%BA_9_(Mahler) Last visit on Dic 18, 2019. 
  2. Lindsey Stirling (Video Game Violinist) – Interview https://www.youtube.com/watch?v=VEUFnx3gG6s&feature=youtu.be Last visit on Dic 18, 2019. 
  3. The New Yorker. Jonathan Zittrain “The Hidden Costs of Automated Thinking” https://www-newyorker-com.cdn.ampproject.org/c/s/www.newyorker.com/tech/annals-of-technology/the-hidden-costs-of-automated-thinking/amp  Last visit on Dic 18, 2019. 
  4. Damián Roca et al. Universidad Politécnica Barcelona “Advances in the Hierarchical Emergent Behaviors (HEB) approach to autonomous vehicles” https://upcommons.upc.edu/handle/2117/129134 Last visit on Dic 18, 2019. 
  5. Project Magenta by Google https://magenta.tensorflow.org/ Last visit on Dic 18, 2019. 
  6. askNature.org “Group organization protects from the cold” Last visit on Dic 18, 2019. https://asknature.org/strategy/group-organization-protects-from-the-cold/
  7. Bernardo Crespo “VUCAneros, omnívoros digitales y otras variantes de herpetólogos” https://www.bernardocrespo.com/vucaneros-omnivoros-digitales-y-otras-variantes-de-herpetologos/ Last visit on Dic 18, 2019. 
  8. Sinfonía inacabada de Schubert. https://consumer.huawei.com/es/campaign/unfinishedsymphony/ Last visit on Dic 18, 2019.
By | 2019-12-20T10:06:32+00:00 diciembre 18th, 2019|Blog|0 Comments

About me:

Me considero un apasionado aprendiz de todo lo que hago. Coach Ontológico certificado por Newfield Network en Bogotá (Colombia). Master Executive en Marketing Relacional, CRM y Comercio Electrónico por ICEMD-ESIC. Licenciado en Ciencias Empresariales por la UCLM (Toledo) y último año de BA Honours en Management and Economics, University of St Andrews.

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