Ecosistemas colaborativos o el reto de la transformación inteligente

El ejercicio de la solidaridad que supone colaborar para transformar una compañía requiere de altas dosis de generosidad y confianza en la lealtad del otro. 

[Tiempo medio de lectura: “El que tú quieras dedicar”]

Imagina una tribu que se divide en dos equipos para conseguir suministrar agua desde un lago aguas arriba, hasta el poblado. Construir un acueducto  requiere de planificación previa y de colaboración en la ejecución. Desde la primera esclusa, hasta unir la canalización aguas abajo y hacer llegar el agua corriente al poblado, requiere de altas dosis de colaboración y también de confianza. Confianza en que los que construyen la esclusa en el lago serán capaces de conectar con las canalizaciones más abajo y así, lograr conjuntamente el hacer llegar agua corriente hasta las casas del poblado.

Los que trabajan más cerca del poblado pueden ser percibidos por la tribu como los grandes facilitadores del triunfo del agua corriente. Y sin embargo, nadie hubiera disfrutado del agua sin el trabajo colaborativo de ambos equipos. 

¿Recuerdas cuando eras pequeño y jugabas a hacer túneles con amigos y ambos escarbabais en la arena hasta juntar los dedos? La sensación de lograr una meta de forma colaborativa es una mezcla de tesón individual  y de confianza ciega en la otra persona. Y el premio siempre habrá merecido la pena. ¿Recuerdas la sonrisa de tu amigo cuando juntabais los dedos dentro del túnel?

En el camino siempre encontrarás alguna excusa para dejar de colaborar, máxime cuando te han enseñado que luchar por tí mismo es la única vía para lograr tus metas. El coraje individual siempre será un ingrediente clave. Y empleado de forma individual quizá sirvió en el pasado, en entornos relativamente estables. Has invertido tiempo y dinero en formarte más que el de al lado. Eso era lo que primaba. Aprender a competir.  La formación como palanca de competición ha generado muchos ejecutivos sociópatas.

Ahora, en este espacio de continuo cambio, de aproximaciones ecosistémicas y contextos donde los que triunfan se asemejan más a una plataforma que a un competidor solitario en un vertical, me temo que hay más recorrido en la deriva colaborativa. 

Llevo años enseñando en Executive Education y en muchos casos hemos desaprendido viejos clichés que quizás sirvieron para entornos de no cambio donde las series históricas eran funciones lineales y donde los CFOs eran llamados a ser los próximos CEOs. 

No pretendo ser distópico sobre el futuro, solo quiero transparentar algo que ya intuimos todos. Los crecimientos ahora son exponenciales (p.ej. WeChat Pay creció más de 700 millones de usuarios en cuatro años). Las industrias son disrumpidas en menos de una década (p.ej. Backberry del año 2007 al 2015). Las nuevas profesiones parecen gozar de mayor empleabilidad que otras (p.ej. Ingenieros industriales vs. licenciados en Matemáticas Exactas). Los algoritmos derrotan a campeones mundiales en juegos de mesa (p.ej. Google adquiriendo DeepMind AlphaGo y la derrota a Lee Sedol dos años más tarde). 

Todo lo anterior, nos presenta un entorno donde toca adaptarse al hecho de que tanto el talento, como el trabajo, así como las formas de crear y gestionar proyectos en la empresa han sufrido un cambio de proporciones cuánticas. ¿Ecosistemas colaborativos ágiles?, ¿el mestizaje de la estrategia y la innovación a una velocidad de vértigo? Es posible, y parece que una de las claves del éxito reside en la generación de espacios colaborativos que sepan crear valor sobre la base de dinámicas iterativas, más que departamentos funcionando sobre la base de proyectos y un cometido funcional único. 

 

Ahora, en este espacio de continuo cambio, de aproximaciones ecosistémicas y contextos donde los que triunfan se asemejan más a una plataforma que a un competidor solitario en un vertical, me temo que hay más recorrido en la deriva colaborativa. 

 

0. El cambio en el talento y el cambio en los trabajos

Ya sea porque nos posicionemos como optimistas tecnológicos o distópicos pesimistas, hay un razonamiento sencillo a realizar cuando analizamos los efectos de tanto cambio y, en concreto, el impacto de la inteligencia artificial en la automatización del trabajo. Está sucediendo en este momento y será observado sin que medie debate alguno a lo largo de esta década que entra.

En la última revolución industrial, los agricultores y los trabajadores menos cualificados sufrieron mayoritariamente el impacto de la automatización. Sin embargo, el enfoque actual derivado de la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo, y las consiguientes mejoras continuas en la automatización del aprendizaje, dejan en claro que es más probable que la automatización del trabajo sea una deriva natural del mayor incremento de productividad aplicado a trabajos intensivos en tareas cognitivas. Tal y como Kai-fu Lee esboza en AI Superpowers. <<los robots aún no pueden realizar las tareas de limpieza de una empleada de hotel. (…) Si bien la IA puede (…) diagnosticar el cáncer con extrema precisión, aún no puede apreciar un buen chiste>>.

Eso me hace reflexionar sobre qué recomendarle a mi hijo cuando piense en posibles opciones académicas. Afortunadamente, las conversaciones hoy con mi hijo están más relacionadas con la búsqueda de obsidiana o madera de roble para crear un refugio acogedor en Minecraft que con elegir entre ingeniería de datos o psicología sistémica.

 

Creo firmemente que estamos viviendo un momento histórico sin precedentes en el que la evolución de los trabajos y las formas de hacer gestión en la empresas están siendo substancialmente alteradas. Posiblemente en un espacio de cinco a diez años está discusión de pesimistas u optimistas, ya sea estéril porque bastará con observar el presente. No me gusta jugar a ser un Nostradamus digital, y creo que en este momento hay conservaciones pendientes en los lugares de trabajo de cara a gestionar una transición distópica si queremos lograr una utopía digital. 

En mi opinión hay dos grandes conversaciones pendientes o dilemas en el lugar de trabajo:

 

1. DILEMA <<CFO vs. CDO>>

La primera conversación pendiente trata de lidiar con las inconsistencias de enfrentar la transformación digital y, al mismo tiempo, tomar medidas contradictorias para resolver los KPIs a corto plazo. Aunque la mayoría de las organizaciones han elegido la transformación digital como un paso esencial para evolucionar estratégicamente, muchas de mis conversaciones con directivos de grandes empresas esbozan reiteradamente esta eterna discusión de enfrentar el futuro mientras toca hacer frente a las obligaciones actuales derivadas de la gestión de la cuenta de resultados.

[Fuente: Tom Fishburne| Oct 2019  | https://marketoonist.com/]

El dilema está en qué hacer ante un ejercicio de liderazgo deficiente por parte del primer nivel de la compañía. Esta caricatura de Tom Fishburne ilustra perfectamente la situación. Quiero disrumpir mi mercado, pero no estoy dispuesto a correr ningún riesgo con respecto a mi negocio principal:”Parece arriesgado, ¿Me podéis dar ejemplos de otras marcas que lo hayan hecho antes?”. Este tipo de actitud de nadar y guardar la ropa está enviando un mensaje claro a la mayoría de los intra-emprendedores en tu compañía: “lidera, sigue o quítate del medio”. Si ya no estás involucrado con ese proyecto corporativo, déjalo y crea tu propio negocio. Te ayudará a ti y a la humanidad.

 

 

Si tu CEO “posturea” con apoyar la transformación digital mientras envía mensajes contradictorios para ir en la dirección opuesta y así sobrevivir al próximo trimestre, me temo que en ese momento el miedo se ha adueñado de la Dirección de tu compañía. Por favor, sé empático. No es tu CFO quien está tirando por tierra cada una de tus brillantes iniciativas. No, amigo mío, es tu CEO quien elige apoyar la visión a corto plazo y se pone del lado del máximo responsable financiero para salvar su pellejo. También puedes culpar a tu CFO por carecer de una visión más estratégica y me temo que fue tu CEO quien nombró a un controlador de gastos para ocupar el puesto de director financiero de su empresa.

Déjame llamar a esta conversación pendiente en tu compañía:“dilema CFO vs. CDO”.

 

2. DILEMA <<NÓMINA vs. PENSIÓN>>

Para resolver el anterior dilema, la mayoría de las empresas elige una estrategia de spin-out. Mediante la creación de una flamante división digital, en una nueva ubicación con suelos de cemento pulido, mesas de madera de pino, puffs de colores chillones, refrescos gratis y futbolín disponible para todos (habitualmente sin la más mínima muesca y con bolas que todavía brillan). 

De esto trata la segunda conversación pendiente. ¿Cómo puedo sentirme afortunado si me ha tocado trabajar en el sitio de los “perdedores” de mi empresa? Yo soy un tipo digital. Veo Netflix, HBO y planifico los fines de semana de mi familia en Trello. ¿Por qué no estoy en el lado digital de la empresa? Los “digitales” en mi empresa son los que hacen cosas que molan, y además no sienten presión alguna sobre los objetivos del próximo trimestre. Además tampoco tienen limitaciones presupuestarias. ¡No es justo!

Tal vez tu situación profesional sea otro caso claro de miopía por parte de RRHH, o quizás, no hayas tenido el coraje de acercarte a tu CDO y ofrecerte a trabajar en el lado “cool” de la compañía. Sin embargo, lo que pretendo explicarte es que puede que tu compañía ya se haya partido en dos unidades de negocio completamente diferenciadas, y en tu caso personal, has acabado en el lado del negocio “core” -la parte más tradicional de tu compañía. Por favor, deja de sentirte miserable y abandonado. Las personas a las que envidias se están ocupando en el día a día de garantizarte tu plan de pensiones. A ti te toca proteger la salud de sus nóminas del próximo mes. Ambos lados de la compañía están ayudando al negocio a sobrevivir. Es un ejercicio colaborativo. 

 

Ya sea que porque te toque trabajar en el día a día (Exploit) o explorando flujos de ingresos futuros basados en modelos disruptivos de negocio (Explore), todos estamos contribuyendo a construir una compañía competitiva para un futuro que está cada vez más cerca de parecerse a un nuevo presente. Eso es lo que se necesita para lidiar con un contexto competitivo inestable y cargado de incertidumbre, donde las grandes corporaciones pueden llegar a desaparecer en menos de siete años. Revisemos el caso de RIM y su unidad de negocios Blackberry. Nos toca colaborar, no es negociable. 

Déjame llamar a esta segunda conversación pendiente en tu compañía:“dilema Nóminas vs. Planes de Pensiones”.

 

3. SOLUCIÓN: ECOSISTEMAS COLABORATIVOS

Si retomamos el reto inicial de construir una canalización de agua desde el lago hasta el poblado, nos daremos cuenta de que no hay espacio para la confusión sobre el beneficio único de haber visionado una situación futura deseable. Las empresas que comparten una visión única del futuro deseable, no compiten entre sí. Pueden discutir sobre cómo liderar la ejecución y nunca habrá debates sobre el futuro deseable. 

Cuando las visiones de los diferentes silos de una compañía afloran continuos conflictos, cuando los sistemas de incentivación de diferentes unidades invitan a la competición entre sí en un mismo mercado, somos presas de un relato de escasez en nuestras compañías. La vieja creencia de que “ponles a competir entre sí y seguro que crecemos más”, pertenece a una visión agotada de empresas dominadas por un sistema de creencias transaccional y liderado por perfiles financieros clásicos. 

Cuando las visiones de los diferentes silos de una compañía afloran continuos conflictos, (…) somos presas de un relato de escasez en nuestras compañías.

Las empresas tradicionales estaban lideradas por gestores transaccionales de recursos, ya fueran técnicos, económicos o humanos. La forma de competir en este nuevo entorno requiere de facilitadores estratégicos, que creen valor con la tecnología y el dato, y, enfoquen el factor humano y la visión disruptiva de los verticales con una clara aproximación colaborativa. Y de veras que esto no va de hacerlo solo con una visión interna. La colaboración va mucho más allá de tus competidores y de tu vertical. No lo digo yo, ya lo hacen Libra, y, BMW y Daimler.  Y muchos otros. 

Bienvenidos sean los “Ecosistemas Colaborativos”. ¿Le unimos el ingrediente “solidario” y así buscamos la Sostenibilidad Digital?

 

[Dedicado a los participantes en la 1ª edición del IDEAS XL Experience Exchange y las 7 ediciones de iePDTD #beyondDigital #iePDTDers]

 

By | 2019-12-01T10:14:50+00:00 noviembre 30th, 2019|Blog|5 Comments

About me:

Me considero un apasionado aprendiz de todo lo que hago. Coach Ontológico certificado por Newfield Network en Bogotá (Colombia). Master Executive en Marketing Relacional, CRM y Comercio Electrónico por ICEMD-ESIC. Licenciado en Ciencias Empresariales por la UCLM (Toledo) y último año de BA Honours en Management and Economics, University of St Andrews.

5 Comments

  1. Mar 30 noviembre, 2019 at 11:01 am - Reply

    Buenísimo Bernardo , como siempre !

  2. […] Mi aprendizaje en estos años es que la mayoría de las organizaciones viven la transformación digital desde la interpretación del ruido digital. No puedo negar la complejidad de transformar digitalmente una empresa de más de 100 años de vida. Incluso transformar una empresa de 10 años de vida tiene su complejidad. De hecho, todo depende del grado de colaboración de todos los que ejecutan en la compañía: Desde el primer ejecutivo -CEO- hasta el último manager, cuando los que lideran la compañía no tienen el más mínimo interés en colaborar con el resto de equipo de la compañía, el reto de transformar la organización, se torna en pesadilla. No me extraña el auge de las metodologías ágiles como antídoto ante la falta de colaboración. Hemos transformado en tendencia una metodología de trabajo y se nos ha olvidado que solo bastaba con neutralizar la falta de colaboración. […]

  3. […] Siempre que hemos hablado de transformación digital parecíamos tener claro que las tecnologías digitales eran las que disrumpían los mercados. Que el uso de los datos y la tecnología eran la clave para crecer exponencialmente en una economía digital que ya no respeta el tamaño, ni la antigüedad de las grandes corporaciones. Y también debemos recordar que son los profesionales de estas grandes corporaciones los que añaden un espacio de diferenciación valioso: Estrategia, metodologías organizativas y habilidades colaborativas.  […]

  4. […] al menos salimos de esta crisis con el aprendizaje de la aceptación y las aproximaciones colaborativas para la gestión de crisis, habremos ganado mucho de cara a futuras pandemias. Y […]

  5. […] distribución). Planificar escenarios en la “situación B” depende en gran medida de la versatilidad de tu modelo organizativo, de tu agilidad en la gestión de proyectos, así como en la incorporación de tecnología a estos […]

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