Cómo construir un filtro digital sostenible

Con Internet llegó la personalización, con la personalización llegó la polarización, con la polarización llegó la crispación, y, con la crispación nos olvidamos de que el acceso a la información se ha convertido en la palanca esencial para crear un futuro más sostenible y un presente, quizás, más distópico.

Este POST es un vómito a modo de protesta constructiva por los comportamientos digitales que todos hemos observado en los últimos 90 días de encierro. Si tan solo fuéramos capaces de entender que todo lo que consumimos delante de una pantalla suele estar filtrado, entonces aprenderíamos a generar discernimiento en la era digital. Solo de esta forma podemos devolver una deriva digital sostenible a las personas por encima del crecimiento como única meta empresarial. 

Todo comienza con mi padre (75 años) comprando una TV a mediados de este encierro planetario. Para él, descubrir que puede encontrar la misma marca y el mismo modelo de TV ahorrándose casi 100€ con respecto a la oferta que había recibido por email, ha sido un renacer (digital). Aunque para calmar su miedo y su incredulidad mediaron dos llamadas telefónicas a la tienda que tenía la oferta ubicada en un pueblo de Córdoba, y, otras cuantas consultas a sus hijos para calmar su angustia y su sorpresa. Al final se hizo realidad el milagro. Él aprendió a comprobar precios en la era digital con 75 años y a usar el medio digital para purgarlo de su miedo analógico, aprendió a distinguir su verdad de la oportunidad.

¿Qué supone esta historia tan banal, tan del día a día?  El mundo retail ha perdido a un comprador de alto poder adquisitivo que ha decidido que nunca más volverá a comprar sin comprobar precios. 

 

“Este encierro digital ha traído consigo muchos aprendizajes a nivel vital, y también ha consagrado el bautismo digital de la mayoría de la población.”

 

Esta historia tan banal supone un despertar digital y supone la quiebra de un modelo de negocio retail basado en la eficiencia. No podemos pensar en un punto de venta hoy en día como un lugar en el que las personas entren, compren y salgan rápido. Si volver a comprar físicamente nos ha costado varias fases y cerca de 90 días, estos 90 días han cambiado la historia de muchos negocios. Este encierro digital ha traído consigo muchos aprendizajes a nivel vital, y también ha consagrado el bautismo digital de la mayoría de la población. Volver a comprar en un punto físico tiene que proporcionar  experiencias positivas, al mismo tiempo que minimice la fricción de tener que desplazarme. El precio sigue siendo un elemento valioso para mitigar la fricción y es el único que destruye valor para mi compañía.  

Adicionalmente, este despertar digital también ha hecho emerger un riesgo a mitigar para la mayoría de los negocios que seguían viviendo de forma acomodada confiando en que los usuarios más digitalizados hasta ahora no correlacionaban al 100% con aquellos con alto poder adquisitivo. 

 

UN DESPERTAR DIGITAL A MEDIAS

Un verdadero despertar (digital o no) coincide cuando un hecho, un comportamiento observado pasa a instalarse de tu memoria operativa a tu memoria a largo plazo. Hemos pasado de entender a interiorizar. No es cosa menor. Y en esto, las historias vividas en primera persona juegan un papel crítico. 

En mi caso, el despertar digital fue descubrir cómo estudiantes norteamericanos copaban los computing labs de la universidad a las 2:00am hora local, para charlar con familia y amigos a través de un Mac que hoy en día formaría parte de cualquier museo. Yo fui a acabar un trabajo que tenía que entregar al día siguiente. Nadie disponía de un portátil en su habituación en aquellos momentos. Descubrí que Yahoo me permitía encontrar cualquier información sobre la universidad y sobre otras curiosidades a nivel global. Apenas habían pasado 3 años desde las olimpiadas de Barcelona y se abría un mundo nuevo ante mis ojos. Otro de mis despertares digitales llegaría casi una década más tarde, cuando al usar el asunto de un email y un contenido completamente diferente en el cuerpo de texto del mismo email, se alteraban los contenidos de publicidad de Gmail. ¡Estaban leyendo mis correos! Hoy en día suena naif y para mí, supuso integrar en un solo instante que todo era personalizable en la era digital. Ocho años más tarde, era yo el que hacía de las mías usando mecánicas y dinámicas de juego con la web de un banco.

Posteriormente no he perdido mi capacidad de asombro cuando he visto a medios de comunicación y a otras corporaciones llegar a acuerdos de datos de segunda parte para alterar el contenido editorial y premiar la segmentación del operador de turno. Segmentaciones en base a mapas de calor por comportamiento del cursor para engordar la cesta de la compra, e incluso, algoritmos diseñados para predecir la rotura de una tubería de gas en base a sensores sobre información de temperatura o vibración. Ahora ya nadie se sorprende cuando la hora del día o la cercanía a unas vacaciones son variables a tener en cuenta para conceder o denegar un préstamo. Incluso el porcentaje de batería.

 

Todo es personalizable en la era digital. No me extraña que diseño y datos formen parte de un todo que ahora se enseña. ¿Y quién le enseña a estos “noobs” que lo que leen o la opinión que consultan también ha sido personalizada?

La capacidad para comparar precios ha podido ser el despertar para muchos usuarios poco digitalizados en estos días. Por primera vez la propensión marginal al ahorro en un entorno de incertidumbre “contagia” el comportamiento digital. Queda recorrido en la digitalización de estos “noobs in their 70’s”. ¿y qué pasa con el consumo de información?

El día que descubres que tú eres lo que buscas, que tu consumo de información está filtrado por un algoritmo que prima tu empleo de tiempo en esa red o en esa página, que cada contenido que ves está personalizado de forma extrema (búsquedas, compras, noticias, mensajes en RRSS, publicidad, etc.) es quizás y solo quizás, cuando entiendes que gran parte de la crispación vivida viene derivada del filtro intencionado al que estamos sometidos en esta era digital. Este filtro ha creado una sociedad mejor, más eficiente, más productiva y a veces incluso más justa (una startup en un pueblo remoto en España puede ser fondeada por un VC en Israel). Y también ha creado gobernantes descerebrados, más odio, más miedo e incluso menos sostenibilidad (comida basura vs. comida saludable).

 

“Interiorizar que la vida y la verdad en la era digital son un subproducto de un algoritmo que premia el engagement sobre la justicia o la equidad”

 

Ahora estos setentones freaks deben interiorizar que cada noticia que reciben está filtrada por la intencionalidad de elegir un titular para conseguir más tiempo de lectura y más exposición a contenido publicitario. Que los que construyen sistemas de personalización automatizados en base a algoritmos, saben leer entre líneas que nuestro sistema cerebral (vago por defecto) elige un comportamiento autómata muy diferente a nuestra intencionalidad declarada en una encuesta. Que aunque queramos diversidad de opinión entre nuestras fuentes de consulta, solemos reenviar por Whatsapp aquellas ideas con las que nos sentimos más afines. Que un político sabe que consigue más atención cuando insulta en redes sociales que cuando dialoga. Que la ciclogénesis explosiva capta más atención que un simple temporal por gota fría. Que la forma en la que estoy sentado o el dispositivo que uso para hacer una búsqueda, determinan los cinco primeros resultados. Interiorizar que la vida y la verdad en la era digital son un subproducto de un algoritmo que premia el engagement sobre la justicia o la equidad. 

 

Los que crean experiencias digitales siempre han estado pagados por compañías que siguen obsesionadas por remunerar a accionistas y premiar crecimiento sobre sostenibilidad. Quizás en esta coyuntura actual supervivencia sobre crecimiento. Y que hablar de sostenibilidad más allá de un índice, requiere incorporar a la ecuación algunos criterios que hasta ahora nos sonaban poco sostenibles. 

 

HACIA UNA DERIVA DIGITAL Y SOSTENIBLE

Ser sostenibles en la era digital supone apelar a la transparencia de los modelos algorítmicos; Reivindicar el devolver el control a los usuarios por encima de premiar su permanencia o el importe de sus carritos; Usar la tecnología y la información para granjearnos un planeta más sostenible; Emplear tecnologías emergentes con propósitos de trazabilidad para mitigar hambre o pobreza; Abogar porque los datos sean comprobados de vuelta para recabar de nuevo mi permiso por encima de ser descartados o premiados en base a una función matemática. Ser sostenible en la era digital supone abandonar patrones oscuros de engagement, aunque con ellos se mejoren las conversiones. Ser sostenible en la era digital supone penalizar al que juega con la verdad a medias y/o con el insulto al oponente para conseguir likes y ganar en alcance. Ser sostenible en un entorno digital supone supeditar las posibilidades del crecimiento en base a datos y tecnología, a los  objetivos de desarrollo sostenible.

Ser sostenible en la era digital supone recuperar el discernimiento sobre qué es crecer en una era donde el filtro de la verdad está interceptado por la experiencia de usuario, el acceso al dato y el uso de tecnología. Y sobre todo por la obsesión por seguir creciendo. 

Traducir entornos de innovación y transformación digital a escenarios sostenibles, supone filtrar la innovación en un decantador de objetivos de desarrollo sostenible. Solo así podemos ilustrar qué es #DigitalSustainability , o en otras palabras, declinar innovación a un contexto digital de desarrollo sostenible. 

 

“Traducir entornos de innovación y transformación digital a escenarios sostenibles, supone filtrar la innovación en un decantador de objetivos de desarrollo sostenible.”

 

A modo de ejemplo estas son algunas de las posibilidades y quizás algunas suenen transgresoras y sorprendentemente ya forman parte de nuestra realidad:

 

  • Traducir el entorno político a nivel de instituciones a soluciones que persigan reducir la pobreza y el hambre al mismo tiempo que permiten generar espacio de creación de valor empresarial (p.ej. Traducimos la trazabilidad alimentaria a nivel de blockchain con el objeto de limitar los alimentos que desperdiciamos fruto de regulación de fechas de caducidad; Hacemos uso de los móviles para generar un sistema de censo global por reconocimiento facial en países con alta tasa de desapariciones de niños) +info: Goodr, Facetgr

 

  • Utilizar datos anónimos de remuneración individual libremente cedidos por los usuarios para limitar la desigualdad (p.ej. Emplear la información fiscal anonimizada para determinar índices de igualdad de oportunidad en salarios y así evitar la desigualdad. Estos índices acompañarían a todas las empresas cuando un empleado busca empleo, sin necesidad de esperar a que las empresas publiquen esos datos con información interna) +info:   Micromoney, UN Innovation Network

 

  • Redefinir qué enseñamos y con qué propósito para generar un capital humano más resiliente al cambio (p.ej. Redefinir la curricula con el objetivo de generar un impulso en aquellas habilidades blandas que determinan profesionales más preparados para entornos de incertidumbre: resolución de problemas, pensamiento crítico y creativo, comunicación, colaboración y mentalidad ética) +info: Summit Schools

 

  • Determinar industrias o sectores con mayor contribución al PIB para la generación de hubs de emprendimiento digital (p.ej. impulsar educación en habilidades analíticas para sectores como el Turismo y la Construcción en España; Facilitar el emprendimiento de estos sectores como ayudas fiscales para los primeros 3 años)  +info: Segittur, BMP Proptech Spain

 

  • Definir el uso responsable de la personalización y el engagement. (p.ej. Crear iniciativas para limitar el uso de técnicas de engagement que pretendan confundir a los usuarios (dark patterns) o potenciación de la personalización amigable; Normas que persigan el uso de técnicas de engagement oscuras) +info:  DETOUR Act, Dark Patterns Hall of Shame

 

  • Uso de las posibilidades de la modelización y de las grandes cantidades de datos para generar un planeta más sostenible (p.ej. Uso de la geolocalización para disminuir las capturas masivas de pesca o el consumo responsable de energía) +info: India Night Lights, Global Fishing Watch 

 

  • Creación de iniciativas y soluciones seguras de identidad que potencien devolver al usuario el control de sus datos (p.ej. Desarrollo de sistemas de almacenamiento de datos  o personal data stores para devolver al usuario el control y la interoperabilidad de sus datos) +info: Meeco, CitizenMe

 

  • Desarrollo de líneas de pensamiento y códigos de conducta para el uso responsable de la información y las posibilidades sostenibles en el uso de datos y algoritmia (p.ej. Códigos de conducta en el uso de IA, Principios sostenibles para el uso de la información y así transformar privacidad en protección y empoderamiento de los usuarios) +info: MyData.org, EU Ethics Guidelines for Trustworthy AI, DOD Ethical Principles for AI

 

 

  • Innovación a nivel arquitectura para generar soluciones al calentamiento global y crear ecosistemas más sostenibles en materia de construcción (p.ej. Cómo emular el funcionamiento de la naturaleza en la construcción de edificios; Construir viviendas en el agua) +info: Oceanix City, Biomimicry Construction

 

En definitiva, podemos optar por denunciar que nada de lo que consumimos en la era digital es inocente y carente de intención porque todo está personalizado por algoritmos y grandes empresas tecnológicas, o, hacer el esfuerzo de crear un espacio más sostenible combinando Personas, Datos y Tecnología. Esto me recuerda a cierta escena de la mítica película de Matrix. Utopía o distopía es cuestión de una elección. 

 

“podemos optar por denunciar que nada de lo que consumimos en la era digital es inocente y carente de intención porque todo está personalizado por algoritmos y grandes empresas tecnológicas, o, hacer el esfuerzo de crear un espacio más sostenible combinando Personas, Datos y Tecnología.”

 

Cuando compartí la charla TED2011 de Eli Pariser sobre la “burbuja de filtros” con mi padre, su primera reacción literal fue:”No lo entiendo, ese es tu mundo y no es el mío”. Sin embargo, después en una charla sosegada me reconoció que formar una opinión contrastada y generar discernimiento hoy en día cuesta esfuerzo y dinero. Y que merece la pena hacerlo. 

 

Afortunadamente yo no pierdo la capacidad de sorpresa. Espero de corazón que cualquier despertar digital permita generar una percepción más allá de la burbuja a la que ya estamos sometidos. Evitar la crispación, recuperar el control y fomentar una deriva sostenible de nuestras vidas en un entorno digital es cuestión de elecciones conscientes. No caigamos en pensar que el control de la información o nuestra identidad deriven hacia un nuevo producto de la industria del lujo. 

Aunque requiera esfuerzo generar discernimiento en la era de la personalización, merece la pena recordar que el mejor antídoto ante la crispación es el humor. No es posible regañar, ni reprochar en mitad de una carcajada. Y para recuperar el humor, ahí va una cita maravillosa:

 

I just can’t listen to any more Wagner, you know…I’m starting to get the urge to conquer Poland.” —Woody Allen.

#beyondDigital #DigitalSustainability

 

Fuentes: 

  1. TED. 2011, Eli Pariser “Beware onlibe <<filter bubbles>>”. https://www.ted.com/talks/eli_pariser_beware_online_filter_bubbles Last viewed on Jun 18, 2020. 
  2. UN.” Sustainable Development Goals”  https://sustainabledevelopment.un.org/?menu=1300 Last visited on Jun 18, 2020. 
  3. bernardocrespo.com  “Sostenibilidad digital o la dicotomía entre utopía y distopía digitalhttps://www.bernardocrespo.com/sostenibilidad-digital-o-la-dicotomia-entre-utopia-y-distopia-digital/  Last visited on Jun 18, 2020. 
  4. PBS | FONTLINE: “In the Age of AI” Nov 2019 https://www.pbs.org/wgbh/frontline/film/in-the-age-of-ai/ Last viewed on Dec 28, 2019. 
By | 2020-06-21T17:42:53+00:00 junio 19th, 2020|Blog|0 Comments

About me:

Me considero un apasionado aprendiz de todo lo que hago. Coach Ontológico certificado por Newfield Network en Bogotá (Colombia). Master Executive en Marketing Relacional, CRM y Comercio Electrónico por ICEMD-ESIC. Licenciado en Ciencias Empresariales por la UCLM (Toledo) y último año de BA Honours en Management and Economics, University of St Andrews.

Comparte tu opinón