Ataraxia Digital o la gestión de VUCA

  • Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo

Cambridge Analytica, el segundo atraco a los registros de EQUIFAX en 2 años, la proliferación de informes que denuncian el impacto en el mercado de trabajo por la irrupción de inteligencia artificial, robótica y machine learning, industrias enteras que alteran las reglas de juego en menos de un lustro, elecciones alteradas por la influencia de noticias falsas, ¿es posible que la ansiedad empiece a ser un negocio?, ¿o acaso estamos siendo víctimas de la reacción de medios de comunicación a una atención ya de por sí muy mermada?

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Si nos preguntaran a cualquiera de nosotros hace cinco años si hubiéramos sido capaces de anticipar los resultados del BREXIT, la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, de adivinar que Mark Zuckerberg habría pedido perdón ante el Congreso de los Estados Unidos de América, que el 50% de los empleos actuales que conocemos estarían peligro por la irrupción de tecnología, o que Google presentaría una aplicación para calmar la ansiedad generada por el uso de dispositivos digitales; simplemente diríamos que estamos hablando de otra deriva diferente para la humanidad. Y ya estamos ahí. Contar la historia de forma sorpresiva es tarea compleja. Personalmente, yo no dejo de sorprenderme.

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El concepto ataraxia proviene del griego ἀταραξία ataraxía [1] y se refiere a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual un sujeto desarrolla la habilidad de vivir en un estado de sosiego e imperturbabilidad. En otras palabras, la ataraxia es la práctica de la tranquilidad y la serenidad. ¿Realmente es posible vivir en un estado de sosiego en el que se caen todos y cada uno de los palos del sombrajo de una realidad en la que no nos educaron para vivir?

¡Basta! No tiene ningún sentido recurrir a la velocidad de los cambios para transmitir una emoción tan agresiva como el miedo. No es novedad que hayan proliferado en los últimos años talleres y sesiones de desconexión digital. La continua exposición a noticias vía sistemas de mensajería y redes sociales, nos está llevando a un estado de continua ansiedad que afecta de forma considerable a nuestro estado de ánimos. El vocablo VUCA está transpirando por todos los poros de nuestra piel y empieza a ser necesario hacerse cargo de esta ansiedad. De hecho el barómetro de Edelman 2018 señala directamente a los medios de comunicación como el vertical con índice más bajo de confianza (incluso por debajo de los servicios financieros). Y sorprendentemente este mismo estudio demuestra que las empresas tecnológicas gozan de una salud robusta en materia de confianza. ¿No les tocará devolver parte de ese valor en la forma de tiempo o salud?

Si tuviéramos que recurrir a un tradicional concepto como la responsabilidad social corporativa en el momento actual, tendríamos que reflexionar sobre transmitir sosiego a un usuario y a unas audiencias al borde de un ataque de nervios. No es casual que en su encuentro anual de tres días Google I/O haya anunciado en la figura de uno de sus product managers, Tristan Harris [2], la creación de una aplicación wellbieng.googlepara recomendarnos cómo hacernos cargos de las distracciones que supone la obsesión y la atención cautiva del universo de impactos y notificaciones que recibimos por llevar siempre encima un dispositivo móvil. Desde focalizarnos en los temas importantes, reducir las notificaciones o facilitar el tiempo de nuevas tareas recurrentes (filtros inteligentes a imágenes), el hacernos la vida más fácil parece el nuevo enfoque de la responsabilidad social en un entorno de digitalización. Una digitalización encajada con calzador en 5 pulgadas (o más) y localizada en nuestro bolsillo, ha traducido nuestra libertad a un compulsivo acto de continua consulta.

“Hacernos la vida más fácil parece el nuevo enfoque de la responsabilidad social en un entorno de digitalización”.

Nicholas Carr ya reflexionó hace exactamente una década sobre el concepto de la “atención mermada” en su artículo en The Atlantic Is Google making us stupid?. Años más tarde sacaba un libro de nombre Superficiales [3] y allí exponía su visión sobre cómo nos hemos convertido en seres de atención mermada tomando decisiones en un contexto donde los estímulos son crecientes y la información es abrumadora. Con el lanzamiento de wellbeing.google parece que el emporio Alphabet ha respondido una década más tarde a la provocativa pregunta de Carr. ¿Quizás tocaba hacerse cargo de tanto estímulo, tanto email, tanta notificación push, tanto “ruido social”?

Siento decir que sigue siendo fácil acumular ansiedad si se sabe jugar con los estímulos adecuados. A modo de prueba comparto algunas reflexiones fundadas en estudios:

  • Hoy en día la mitad de las actividades remuneradas del ser humano (trabajo) serían susceptibles de ser sustituidas por tecnología ya disponible (2017, HBR – McKinsey)
  • Más de la mitad de actividad en Internet es actividad no humana (2017, KPBC)
  • El coste total del “hackeo” de datos a nivel global (data breaches) ascenderá a 2,1 trillones de dólares en 2019, suponiendo un crecimiento del 400% respecto a 2015 (2017 Juniper Research)
  • El tiempo medio para la detección de un agujero de seguridad en datos en el continente americano es de 99 días y tiene un coste medio de 4 millones de dólares (2017, Gartner)

Y lo más triste es que jugar con esta información siempre generará más audiencias a un medio de comunicación que cualquier buena noticia. Así somos. Y me niego a trabajar el concepto de la culpa. Que de culpa ya andamos bastante sobrados en latitudes como la mía. Los medios de comunicación juegan con nuestra atención mermada en un entorno sobrecargado de estímulos y en el que el mayor de los miedos es el miedo a no saber qué es lo siguiente que va a ocurrir. Ya hay mucho escrito sobre la doctrina del miedo [4] y no quiero abundar más. Creo que nos queda mucho por aprender sobre nuestra capacidad de hacernos cargo de encaminar nuestro observador hacia un entorno de calma y sosiego.

“…siempre habrá más tecnología y un uso más inteligente y creciente de las posibilidades del dato en un universo de interacciones cada vez más trazable.”

Ya tenemos a la mano AI (artificial intelligence), ML (Machine Learning), NLP (Natural Language Processing), Blockchain, etc. ¿Y qué pasará cuando empecemos a calcular los riesgos de la implantación de deep learning, capsule networks, quantum computing o la omnipresencia y omni-trazabilidad de smart dust? No quiero frivolizar y siempre habrá más tecnología y un uso más inteligente y creciente de las posibilidades del dato en un universo de interacciones cada vez más trazable. Y al igual que Gartner reconocía para este año CARTA (Continuous Adaptative Risk and Trust) como la única mentalidad y forma de planificar la gestión del riesgo en un espacio menos propietario y más híbrido en el desarrollo de sistemas, quizás haya que bajar ese mensaje hacia un lugar menos técnico y más prolífico en emociones. Nos toca hacernos cargo de nuestros miedos en un entorno donde la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad se han instalado en nuestras vidas. Y la clave para hacer esto nunca estará en la tecnología o en el dato, siempre estará en las personas.

Hemos “consumido” tantas posibilidades alrededor del dato y la tecnología que estamos en un momento cercano al delirio (“Ayahuasca Digital”). Y las que nos quedan por venir. Esa es la única certeza que tengo.

Creo que nos toca recuperar la calma y quizás, después de tantas sinapsis activando el miedo, haya que pasar algo de sudores y escalofríos. Para posteriormente, disfrutar de la capacidad de sorpresa. Ahí y en nuestra curiosidad, se esconden la mayoría de las oportunidades que todavía no hemos visto.

“Buscar la certeza sobre lo que está por venir, supone renunciar a cualquier sorpresa. El miedo a la incertidumbre, bloquea las oportunidades.” @b_crespo

Dedicado con todo mi cariño a los profesionales de la IV edición del Programa de Dirección en Transformación Digital en IE Business School:

Juan José Alarcón, Sara Andrade, Alberto Arias, Nacho Arribas, Lourdes Brito, Reyes Calderón, Carlos Cardoso, Gustavo Corral, Beatriz Escriña, Inés Fernández, Adolfo Fernández, Manuel González, Vicente Granizo, Jorge Lastra, Juan Carlos Lorenzo, Belén Moscoso, Pedro Pérez, Ignacio Romera, Esther Sánchez, Nina Sánchez, Araceli Vila y Juan Manuel Zafra.

Fuentes:

  1. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Ataraxia . Último acceso 11 de mayo 2018
  2. The Verge. https://www.theverge.com/2018/5/10/17333574/google-android-p-update-tristan-harris-design-ethics . Último acceso 11 de mayo 2018
  3. Carr, Nicholas (2011) The Shallows: What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. USA.
  4. Klein, ‎Naomi (2007) The Shock Doctrine. Knopf. Canada.

Quantum Markethink – El blog de Bernardo Crespo @b_crespo

By | 2018-07-17T14:34:05+00:00 mayo 11th, 2018|Blog|0 Comments

About me:

Me considero un apasionado aprendiz de todo lo que hago. Coach Ontológico certificado por Newfield Network en Bogotá (Colombia). Master Executive en Marketing Relacional, CRM y Comercio Electrónico por ICEMD-ESIC. Licenciado en Ciencias Empresariales por la UCLM (Toledo) y último año de BA Honours en Management and Economics, University of St Andrews.

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